HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me he puesto de mala ostia. He llamado a un veterinario... para una historia concreta, a la que tenía pensado llevar al perro mañana o pasado, directamente a ese sitio, porque tenía referencias de profesionalidad. Y les pregunté lo primero el precio. Y entonces me dijeron que no daban los precios por teléfono, que fuera allí, que examiban al perro y blabla.  Y les dije "¿y por qué no lo hacéis? ¿qué es que son precios abusivos y así lías la madraña o cobráis dos sesiones donde sólo hace falta una?" Y dijo "qué va, son precios como en todos los sitios, pero hemos tenido una reunión de veterinarios y hemos decidido hacerlo de ésta manera". Yo le balbuceé una especie de palabras desencajadas y luego colgué, que venían a decirle "allá vosotros, la estupidez de la buracracia y red del capitalismo y su Proceso Kafkiano ya no me dejan ni mandaros a tomar por el culo, sólo echar una náusea, un hedor de mierda de mono y no acabar la frase, olvidarme de todas las frases con sentido de la tierra"

La verdad que debía ser cómica hasta la muerte la supuesta reunión de esos veterinarios decidiendo por motivos empíricos y científicos, con un encerado lleno de números y la gente rebanándose los sesos hasta sudar gafas y el alfabeto y sus libros de la universidad y sus noches sin dormir debajo de un flexo buscando la verdad del universo y la cuenta corriente explotándoles la bombilla, para llegar a la conclusión de que no se deben dar los precios por teléfono. Sino a la salida de la clínica, con la navaja por la espalda, cuando ya esté el cliente follado de sus favores y sus maravillosos conocimientos.

No puedo escapar de la misantropía. Cada vez que camino hacia la paz y distancia del civismo. Éste me mete dentro un cuchillo muerto de ganas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario