HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

me importaba cómo era yo en tu memoria
de alcohólico desintoxicándose
de bala clavada en el muro del puente
de puente volado con dinamita entre mis piernas

me preguntaba antes cuando me preguntaba
qué trazo de mi rostro quedaba en tu pintura de hollín
pintura de la maleta entre las llamas
de la moneda que cayó por la alcantarilla
de la mano que se quedó sola

si acaso... era yo aún, un pequeño pedazo, despedazado, pero nuestro todavía

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