HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Me siento extraña. A miles de kilómetros de aquél pincel con hollín y los sueños del crepúsculo. Estoy en el otro lado de la jaula. Hay una grieta en el tiempo que me impide agitar las espigas y devolver la arena mojada a tus manos.
He ido como una niña a hablar con él, le he dicho "me estoy volviendo un monstruo". Le he contado mi sueño, y me dijo bromeando "te quieren dejar sin trabajo" Le dije "¿tú crees que será verdad que he perdido todos los sentimientos?" me dijo "eso a ti nunca te pasará". Y quise creerlo tanto y quedarme sólo en su mirada.
También fui a jugar con el perro y le dije "a que los sentimientos si existen Kavka" y él me lamió el morro y la nariz.

Me preocupa esa parte de mí que ya ha salido en tres sueños diferentes usando la misma táctica. Defendiendo la muerte. Convenciéndome sádica, y filosófica y científica, y poéticamente de que todo es mentira y una gran mierda. Elaborando tan precisa, las palabras que nunca creí tener ni quise conocer de ese modo. Y obligándome a vivirlas y a saberlas con el hueso y la tumba. Tragándose y destruyendo, todos mis argumentos a la contra. Y lo raro... es que esa voz, habla como un pensamiento-axioma, no hay imágenes, no hay sueños, sólo esa voz que parece conocerlo todo mucho mejor que yo. Y durante horas en el sueño, va inoculando todo mi inconsciente y mi conocimiento vital y chupándolo para su terrible discurso. Que ha de ser el mío en algún nivel.

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