HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Mi sociabilidad cada vez es más esperpentosa. Me dura dos cervezas, con blues. Y en muy pocas ocasiones.. muchas es una milonga mala sin caricia post-coital.. Desde hace 10 años busco que las horas sean las horas de un papel vacío y el rubor inconmensurable de lo desconocido de la noche, la belleza y la muerte.
Cada vez suena menos mi teléfono. Pero cuando suena, la mayor parte de las veces no estoy receptiva. Porque los procesos internos... sólo me dejan de vez en cuando, jugar al mar y a las piedras y al cabaret. 
Soy feliz entre perros y montes. En el mundo de los libros y de sus habitaciones cerradas con nitroglicerina hacia la luna roja. 
No creo que llegue a vieja. Pero si llegara tendría el síndrome de diógenes a la inversa. Iría recogiendo mierda y llevándosela a la casa del vecino y a los despachos del ayuntamiento. Rodeada por perros y pulgas, pidiendo limosna y rabia con escupitajos y onomatopeyas de poemas del todo desaparecidos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario