HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Mi vida ha sido un juego de espejos y de pedradas al cristal. De suicidios y metamorfosis. Y hace ya mucho que vivo detrás de mi escenario... y uso el afuera como un cuchillo y un blues. Sin mí pero conmigo, hacia el poema de mi irretornable despedida. 
Lo que yo soy, lo que amo de mí y alimento, lo que me hiere, lo que me empuja, lo que de verdad me ofrece el significado y la percepción, está en mi otro lado, está entre los árboles, los perros y la mar. En el poema que no he escrito. No existo cuando hay un humano. Me hago sólo teatro, cubismo, mordida manzana en la serpiente.
No se nutre mi idioma ni mi horizonte. Finjo. Finjo tan jodidamente, tan apasionada, tan sangre en los labios y ojos clavado en los ojos que todos lo creen y me hacen a esa imagen y semejanza. Y reaccionan mi parte por el todo, mi disfraz por la última cena de vampiros.
A veces me rebelo. Cuando me juzgan por el eco que les doy y que sólo tomo de su reflejo y de algo de lo que huyen mis poemas y mis pasos, y me es contradicción  y enfermedad en mi entraña o a veces dulce borrachera.... y cuando señalan con su ego, con su mierda social envalantonada de avisperos humanos a los que yo nunca pertenecí, y mi orgullo y ego de loba, en su herida y rabia, rompe el telón. Y se destruye el vínculo y la farsa. 
Vivo sola, en mí, en la nada, en el viento y entonces soy multitud, soy amor. Porque sólo el idioma de la soledad me dio la vida y el canto de la mar.  
Usé los disfraces desde niña.  Y me acostumbré pirómanamente a que nadie rompiera mi caparazón. Preferí que me tomaran por tonta del bote, por tarada, por lo que despreciaban, por lo que temían porque eran ellos dentro. Viví tan fuerte la destrucción de la empatía humana y los sentimientos humanos que fingí no haberlos perdido. Mis palabras eran tan crueles y frías en mis ojos que las convertía en todo lo contrario porque necesitaba Soñar, porque me daban pavor... aunque nunca pude huir de ellas... y a veces giraba harta de mi engaño al pasillo contrario del circo. Ellos nunca lo supieron....porque eran amigos solamente por callarlo, por teatro, por disfraz..., y llegaron a mí en una mentira, en literatura, cuando alguna vez lo hablé, se sintieron taicionados, heridos.. Mi caparazón se llenó de tabernas y de esquelas, de gracia de cucaracha, de tango alcohólico, de verdad y risa de esquizofrénico. De surrealismo.  
Mi camino es la soledad. Siempre lo ha sido. He traicionado muchas cosas. Pero nunca a ese fuego.

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