HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

No lo superé. Y nunca podré hacerlo.
He tratado tan sólo de que sea un fuera de campo al que vayan a morir y a beber las musas.
He tratado de echar encima cien camiones de escombros por la literatura. 
Pero allá, la sangre mana, el crepúsculo me reconoce en su agujero.  Y mi grito, vuelve allí, como la atracción de un eco maldito.

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