HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

No me sirve la línea, ni de tu recto.
No soporto ningún plan ni estructura.
No hago lo que digo que haré. 
Soy eclipsis encerrando la cerradura en la llave de la piromanía bajo la erección de un cielo que se quita las botas y abre una sepultura y un mar.
Soy la contraria. La que todo lo vende por humo. La que ha prostituido a todos mis muertos. La que no olvidó nada.  La impostora. La que aprendió a mentir para sobrevivir a los engaños. La que dijo los lados opuestos de mi vida, del camino, de la razón y mi locura, en un alarido que era cola de pegar un unicornio y una hoguera, para salvar el corazón.
Soy la patológica de mi sombra cosida a balazos en un cuervo.
Soy mi nadie, mi carta suicida, mi insolvencia.
Soy alérgica al órden de los otros. A la autoridad. Al verbo. A la buena educación. A sus asibles, a sus concretos. A su sentido común, cuando lo común ha sido privatizado y le hace una mamada al Tio Sam. 
Soy la yonqui que escribe con un palo en la tierra, porqué lo hice.

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