HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

No miro el reloj.
No es martes ni miércoles nunca. Ni las 7 ni las 8. Ni jabón ni prado de amapolas.
Es la agenda del sapo.
Es la hora de los que no existieron.
Es el mimbre echo pedazos por el suelo.
Y el perro trayendo más hierbas y palos y mordiendo el crucifijo de la abuela y haciendo serrín por toda la casa..... haciendo serrín en mi idea de la fortuna. Rompiendo mis zapatos, mi tan querida idea de la puerta y del vestido. 
Y es el perro y yo, todo el tiempo, separando y juntando el serrín.
Yo el de las fotografías. Él el del viento.

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