HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Pronto volveré a la montaña. La montaña me da una paz, que se vuelve en locura y aullido cuando la abandono. Todo es muy raro. El sin sentido es una explosión que se hace también noche estrellada sobre el lago cuando la música brota en tus ojos. Es sepelio y motivo. Es fuente y adiós, no limpies la sangre del cristal, déjalo todo así, otro réquiem detrás usará tu memoria.

A veces creo que me estoy volviendo loca. A veces creo que más imposible, que peor ya nunca puede ser.  Sino al último vals de la muerte, un beso de la noche´. Cúbreme de tu frío. Allá, tan lejos para siempre, un pedazo de tu olvido, bastaría, no para salvarme, pero al menos para que la cadera no quede bien encajada y se cuele una canción.

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