HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Quiero ser narradora y espectadora, caminante, guitarra abandonada, sin mí, sin la constante tensión de lo que amo del fuego. Sin la insomne necesidad de ajustar el afuera a mi fiebre, ni mi fiebre al afuera. Sin participar con mi síndrome,  ni con mi angustia o mi gozo. No es algo fácil. Porque tengo demasiados calambres y desfiladeros en mi entraña absorviendo del exterior y de mi otro lado, la búsqueda de un poema y de un motivo para vivir. Y además tengo muchas almas, y también una romántica y hedonista y mundana y extrovertida y carpe diem y antenas de la cucaracha de Kafka. Neurótica, violenta, tímida, pacífica, misántropa.... y todo lo contrario.
Pero muchas veces.. quiero dejar la obra, en la que soy actriz secundaria, guionista y el fracaso, coproductora del esperpento. Y que siga funcionando.. y yo ir a fumar un cigarrillo a la puerta, porque me está aburriedo, por ver si me caga una paloma o veo pasar una estrella o algo mejor a lo que dedicarme.

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