HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Se ha ido lo "importante". El leitmotiv. el rostro. el porqué y esa bicicleta bajo la lluvia esperando que debajo de tu brazo caiga el mendrugo de moho... y esa carta que no escribiste.
Ahora vivo de las cosas insignificantes. Sobretodo de las que no saben hablar. Puedo estar 20 minutos mirando una teja caída que tiene líquenes amarillos. Por eso ya no me importa tanto la escritura. Por eso ya no sé dónde están los poemas ni qué son. Ya no hago casi vídeos. Casi nunca saco la cámara cuando voy por ahí. Porque al querer fotografiar o grabar algo, lo pierdes del corazón y del Instante.. además son sólo cúmulos de cementerios...... Y porque sé que yo pertenezco a las olvidadas.. y que mías son las barcas del naufragio, lo que no dejará ni recuerdo ni flores encima de una tumba.
He perdido la perspectiva de la existencia de los otros y de la mía. Siento que lo me queda de los vinculos afectivos, en un reloj del capitán garfio, esperando doblar las campanas para llevarme al vuelo de Júpiter. Siento que es un armario de óleo y mágicos murciélagos y caballos de madera, con  bestias peligrosas y niebla sobre el Leteo... jugando conmigo al espejo y al amor y a la inexistencia. 
Si un día dejo de escribir será que por fin me he convertido en una gota de agua y sus metamorfosis del hielo y del vapor... con la sal en el fondo.

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