HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Sólo me gusta hablar con los borrachos y con los perros. Con la materia inerte del piano. Con la catedral volada por dinamita. Con mi muerte, llenándome otra vez el vaso, cantándome al amor a mi oido "no temas, todavía hay que subir 5 pisos y luego bajarlos a salto de ángel para follar con el dios muerto, yo estaré a tu lado, sólo yo que supe desde el principio el placer que te hacía revivir en esa ciudad levantada con montañas de basura, sólo yo que confié a mano pobre y corazón abierto, en tu voz de pozo en la tierra, de cuervo con la rabia de flores que marchitaron los viejos, sólo yo, en tu bolsillo, en tu papel, en tu mierda y en tu guitarra, sólo yo cada noche por ti, contra todos, guardándote en tu pecho el amor y la esperanza, sólo yo tu muerte, tu principio, la botella rota contra aquella cabeza soplando tordos en los desiertos, sólo yo, tuya, siempre, sin reclamo, sin devuélveme nada, sólo por amor, sólo por toda la vida"

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