HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Sólo me quedan 12 monedas que suman 1 euro y pico. Una cerveza y pan. 
Luego la hierba, el perro y yo, persiguiendo el presente, con las patas en el desfiladero de lo que arde. El perro sabe vivir mejor que yo.. porque él siempre lo atrapa, forma parte de su corazón. Yo voy del fango al paraiso. De la angustia a la risa. De la tumba de mi abuela a mi tumba cantándome un tango y una botella de licor.  Del tocar hasta el hueso la margarita, al sentirla impenetrable, suicidada en mi deseo, lágrima en mi carne, mi carne de niebla... puente hacia el mundo que no existe y que me ha atrapado en la extorsión de un poema y la nada.
Soy esa desaparecida que nunca se subió al tren.
Sólo aposté por las historias inviables, y en ellas me rompí todos los huesos y amé.
Las de aquí, siempre me fueron mucho más lejanas. Incapaces a conocer mi mirada. A decir mi nombre y hacerme levantar del pozo de la alcantarilla. 
Fui ese bicho de siete patas.... generándome mi opio, desde mi ausencia. Cosiendo mis alas, desde mi cadáver. Caminando el camino del cine de los locos y de los que nacieron muertos.
Sólo me conoció el verso que no supe escribir.
Los ojos de mi perro, empujándome a saltar por el río.
La lengua de las malas hierbas abrigándome en las noches putas.
Mi eterna traición a mi rol social, a mi amor social, al ambiente, a la adaptación. A lo que esperaba de mí el espejo y el grito. A todo los cuentos de los otros.

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