HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Son tiempos díficiles. He ido al río, al principio me sentía abisal, con un deseo de llorar alcohol, pero no pude llorar, me quedé mirando el agua y los árboles. Puse música que no me decía nada, no me conmovía, yo estaba en otro sitio, al lado de la ausencia. Luego me tumbé, con los ojos hacia el río, y me dormí por momentos, y allí encontré un sentido a todo esto. En un instante, al mirar un chopo a lo lejos, y el brillo blanco y resplandeciente del sol en el agua, y unas flores amarillas y el movimiento del viento sobre todo, sentí un rato, la belleza, la vida, el descanso y su dulce movimiento de semilla, volví a sentir mi corazón. 
Luego me encontré con una gente que tiene un perro amigo de Kavka, y no tenía ganas de hablar ni una palabra, pero como me hablaron de buena vibra.. hablé alguna cosa, estúpida. A la vuelta me empecé a marear, a través de ciertos objetos, del semáforo, de los coches, de la idea de tener que esperar al color verde y toda esa mierda de edificios y de tubos de escape, empecé a tener mucho calor y sudores fríos, la sensación de que iba a perder el conocimiento, de que estaba a punto de incendiarme para siempre y morir. Luego sonó una canción que decía algo así "y todo es la repeteción permanente" Lo decía con voz punki de metales. Y eso me hizo reír. Al sentir el laberinto. Al ver todo como un desquiciado reloj que nunca da la hora porque el tiempo ha muerto pero no nos deja dormir y la gente tiene prisa, pierde todo a cambio de monedas. Y mientras me reí, me reí de mí, de mi volver siempre a esa tumba a sangrar flores robadas. Y sentí que el mareo se fue, me empecé a sentir algo mejor.

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