HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Soñaba algo en el río... era como una adivinanza, como un juego de niños. A veces pienso en saltar al mar y nunca más volver. No debería de pensarlo, porque todo a lo que se le da la palabra, vuelve en busca del verbo. No debería tampoco escribirlo, sino en los labios del vaho... del agua que yace en tu cuerpo.
La soledad me trastorna un poco. Pero me trastorna más salir de ella.
Mis poemas han muerto. Ahora escribo crisálidas para nadie. Reecojo la prisa de sus alas cuando todo se calla y la montaña gime tu papel corroido en champán. Las letras de mi nombre, son ratones comiendo los cables de la luz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario