HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Soñé con un payaso, más bien era un mimo, todo pintado de blanco, no era hombre ni mujer. Y había agujeros negros, como disparos que caían en su piel blanca. Y así se iba descomponiendo y muriendo, pero seguía en pie.

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