HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Soy alérgica a los sentimientos de los otros hacia mí, cuando no vienen camuflados en cinismo, poesía y alcohol y lenguas de perros.
Me da un pudor de palidez vampírica. Y mi cuerpo sale volando por los aires. Emito un monosílabo de chimpancé encerrado en un zoo. Y parezco una gilipollas. Y esa es mi sinceridad. 
Me pasa desde que era niña.
Me da asco el afecto humano. En mi inconsciente siento una bomba cuando lo percibo, como si tuviera qué hacer algo, y ese algo no perteneciera a mi cuerpo, ni a mi vida. Entonces me hago un escupitajo de un máquina de escribir. Y me meto en el caparazón de un cangrejo. Y les doy a entender que soy un chiste de cadáver de arlequín. Y provoco rechazo a su sentimiento, les provoco náusea, y entonces ya me siento a salvo. 
Por eso sólo amé en la distancia, con la poesía de por medio. Y entonces era una zorra romántica. Porque la luna era roja. Cuando alguno de esos hombres, se hizo hotel y vino y el placer llegó a su luna. Se murió el encantamiento de la serpiente porque ya tuvo su orgasmo...... Y volví con ella satisfecha a mi profundo asco.
Esto no me lo arregla ni la erección de Freud cambiando el surco de los planetas.
Esto es la promesa de mi puta escritura. 

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