HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Suspira esa primera pestaña atrapada en sal. Las palabras son otras y son las mismas. Retuercen su latitud de ausencia en la provocación de la nada y del rocío, y esperan de mí lo que yo me olvidé de esperar del tiempo. 
Una pregunta incapaz a reconocerte expía en el viento mis términos implicados en tu piel y en tu jamás. 
Todo se mueve tan rápido que no me dio tiempo a recoger tu memoria en los desechos de la mía. No hay porqué. No hay retorno. Amarran los árboles tu pequeña soledad despiadada en ese desapego del paso y la huella.

No hay comentarios:

Publicar un comentario