HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tengo que remover aquí, el pomo de la puerta, mezclando la ausencia de tu mano con la mía.
Soy otra persona. Cada día llevo el cadáver de la que fui ayer, y arrastro una esperanza cada vez más precaria sobre la flor del desierto. Siento que me separan 1000 km del paso que dejé al borde de mi cama, cuando me despierto y me pongo otra vez las zapatillas. Un agujero de gusano dilata el tiempo sobre los escombros de un diario que vuelvo a escribir muy lejos de la ceniza que había quedado en sus páginas. 
Tal vez me he vuelto oscura en mi idea de la luz. O es que mi luz es oscura, y detrás de mi ventana no dejo de oir los chillidos de los desaparecidos y el peso del naufragio. Llevándose las credenciales y todos tus mañanas atado a mi piel, cuando el rocío desemboca en un golpe seco que somete la ruptura de la casa hacia la deriva.

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