HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tengo que sacar ésta violencia. Sino me enfermará. Tengo que liberarla. Tengo que hacerla un pájaro que vuela. 
Ésta violencia, esa pasión, está en mí desde los 13 años. Alguna vez, busqué grandes enemigos, para que no me ahogara. En el instituto la saqué, contra el sistema educativo, contra todos los profesores y la política de detrás, en algún momento se me cruzaron los cables, y yo ya no iba allí a estudiar, yo iba allí, a elaborar un boicot. Me expulsaron un montón de veces. Me pusieron apercibimientos a punta pala. Me abrieron un expediente. Y yo me dedicaba, en mi casa, a preparar mi defensa porque además formaba parte del consejo escolar.. Yo no leía los libros de historia, ni de matemáticas. Yo leía "el reglamento de régimen interno" Les buscaba los errores, los puntos negros. Sus contradiciones, sus castigos subjetivos basados en las emociones personales y en el ego del ofendido profesor y no de la justicia. Busqué un abogado.  Les envié cartas de lo que debería ser la educación. Yo iba allí de maestra no de alumna. Los profesores tenían un trato diferente conmigo. Había una que me trataba de usted, con mis dos nombres y mis dos apellidos. No me dejaba entrar en sus clases al principio... quería que jamás volviera a su clase. Pero eso no era legal. Así que me echó durante dos semanas. Mientras yo preparaba mi defensa contra eso.. y el prejuicio que me supondría y la contradicción y moral enferma de detrás de todo eso. Recuerdo que una vez me dijo el director, cuando le llegó la carta de mi abogado que les hizo detener mi expulsión del expediente.. que era de dos meses, ya que era ilegal por los plazos de tiempo, y como acababa el curso, no pudieron aplicarla. Me dijo muy rabioso y desencajado "el instituto tiene cientos de alumnos, no sólo eres tú, tenemos mucho qué hacer y no nos dejas en paz" Yo le dije "pues eso mismo digo yo, dedicaros a vuestros alumnos, sois vosotros los que estáis siguiéndome allá donde voy y metiéndome en vuestro despacho todos los recreos y a todas horas, dejarme en paz a mí"
Creo que fue en esa época donde desarrollé cierta pasión psicótica y paranoide.
La mayor parte de los profesores me odiaban. Me buscaban todas las tuercas. Estaban esperando a la mínima para expulsarme. Cuando había nieve yo no iba, porque amaba la nieve. Y una vez me llamó el director al despacho, y me dijo, que por qué no fui a clase todos esos días, le dije, porque había nieve, y él dijo "todo el resto del instituto ha venido, todos han subido en ese autobús menos tú, esto te queda como faltas sin justificar, te quedan otras dos y se te aplicará el régimen" Yo le dije "ay que me echaste de menos? ay que ilusión no me lo esperaba, me estoy ruborizando de pura alegría y amor" Y él me echó de allí rabiando por la boca.

No hay comentarios:

Publicar un comentario