HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tocar piedras con piedras. Beber el discurso del viento en ese despecho del suelo que ha muerto.
Anudar los nudos del pelo.. al canto de las golondrinas, al insecto dictándome mis diarios.
Saberme un animal, sin preocupaciones, balanceándome de rama que parte a prado que envuelve. Me recoge la lluvia la dignidad perdida con alcohol, o con amor, o con otras teorías provisionales del hambre.
Soy todos mis olvidos, jugando a las canicas con las hogueras.
Pértiga de gasolina asaltando tu muro. Haciéndome caer en tu patio como una esquela y una limosna. Despedida en 80 idiomas y no se enteró.  Vuelta por los tejados... seca en tu charco de sangre. Miel de asfalto atrapando moscas. Ruego de trasnochado a la memoria de las paredes.
Todo era una trampa de la sencillez de la margarita. De su pasión pirómana aplastando nuestro mundo.

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