HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Todo se mueve. Yo voy de sombra vieja. De vino olvidado en la casa a la que nadie pudo volver.
De amor de gramófono, de tierra mojada, de estamos ya muertos, con los pies dentro de la fuente, fumándonos la estatua, junto a los tordos, junto a las nubes negras y la noche y el día se confunden de tus labios de cristal y de absenta.
No me creo nada. Ni del allá ni del acá. Ni del mío ni del tuyo ni del de la nada.
Nadie ha de preocuparse por la muerte, la vida se encarcagará en convertirla en un amor y en un poema.

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