HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Una vez un vecino del barrio, un tipo con pinta de rockero, pantalón de pitillo y pelo largo.. que va de negro.. y siempre me causó simpatía cuando lo veía pasar. Tiró su casa por la ventana. Tiró la televisión, muebles, sillas, porcelanas, mesas, ordenadores.. Era un espectáculo maravilloso de lucidez contra éste sistema de mierda y enfermedad. Vino la policía con rifles, aunque no los usaron. Se lo llevaron, tal vez acabó en el manicomio. Yo hoy tengo ganas también de tirarlo todo y romperlo en mil cachos, contra el escaparate de la farmacia, contra el banco, contra un coche de la policía. 
Tengo fuego desde hace unos días en el vientre y en el pecho, en la garganta. 
Varias veces en mi pasado, hice lo que ese tipo, tuve un arrebato incontrolable de fuego y de locura. De deseos kamikazes y belicosos, del teatro del amor perdido y la pólvora. También vino la policía. 
Tengo que aprender a hacer algo con esto. Sacarlo de mí, pero no con la violencia y espontaneidad del pasado. Aquello me daba un placer inmenso, era una catarsis, un orgasmo cósmico.. la verdadera libertad.. Pero el precio era demasiado alto. De la comisaría al manicomio. Golpes, moratones, correas. Drogas psiquiatriacas y celdas y la muerte de todo otra vez. Empezar a 200 metros bajo tierra, con cinco cadáveres más encima.
Ya no lo haré así. Si un día quiero hacerlo antes de morirme, para morir en ello, lo prepararé bien. No será casual. Será definitivo. 
Ahora debo hacer literatura con ello. 
Debo hacer lo que no he sabido hacer todos estos años. Destruir del todo la compasión sin convertirla en crueldad. Actuar con el corazón de los animales. Con la verdad de la muerte y del negrillo. Mi instinto de compasión, es bipolar, al de crueldad. Porque es un sistema binario y plano. Lo natural está mucho más allá.   Cuando digo lo que piensa lo que ha reprimido el sentimiento en base a los otros... escupo la crueldad de la verdad, luego mi compasión me reprime con remordimiento. Escupo el odio, que no es odio por serlo, lo es porque lo anudado la represión adquirida  por la emoción de los rollos sociales y mi infancia.. Luego me siento mal y finjo, finjo mi propio sentimiento. Y actúo contra mí, cuando soy compasiva, y cuando soy cruel. La crueldad es la verdad, sin ser filtrada por el corazón ni el convencionalismo social. Y empujada con la violencia, por haber sido reprimida en su pasado. Y la compasión es ese tipo de verdad sin ser filtrada por la inteligencia, ni por la razón.

Éste nudo ha estado siempre presente en mi vida.  En parte... me lo dio mi madre y mi abuela materna y otros movimientos atmosféricos. En parte mi querido Franquestein. 

A veces lo usé como coraza. A veces fue un infierno y el deseo de matarme.
A veces me llevó a la indigencia emocional. A que me dé igual todo el mundo, y el reflejo de mí misma en ellos. La antiempatía. La indiferencia con absolutismo. Con mi fantasma antes y después que ellos y que todo.

Tengo demasiadas almas y motivos. Y unir todo esto, siempre ha sido, surrealismo.Y un viaje de brujos por tejados de queroseno.

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