HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Voy a irme dentro de un café y dos cigarrillos por ahí con Kavka. Todo se ha vuelto una broma de noche insomne y pulgarcitos con heroina asaltando las calles y la soledad de los cementerios.
Ya no tengo las nociones de mi existencia respecto a ninguna constancia ni camino de retorno.
Creo que camino hacia la flor prohibida de la oscuridad. A un proceso de destrucción bajo los órganos del poema de todas las despedidas que abren esa ventana donde tu cuerpo duerme desnudo en la playa y una gota de mi sangre disuelta en el océano te escribe canciones que ninguno de los dos oirá.

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