HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora busco la evasión de mi pecho, frente a una nube de calima que me contenga, al beso de la mar y la tierra mojada.. Al canto de esos pájaros, a mi casa serrada en ese aire de cromática verde, de latido de montaña, de adiós.
Me busca ahora el ronquido solitario, el olor de sidra de habitaciones vaciadas. El atardecer entre crujidos de tejo, y un mundo que no puedo abarcar, temblando en los balcones.
Es rara ésta necesidad de anestesia. Que vuelve a abrazarse a un cuerpo cálido de olvido.
Lo hago porque sino mi pecho estalla de lo que aún no ha ocurrido. Me recorren calambres que me pulverizan de la ausencia de la plaza en llamas, de mi mano sin rosa y sin piedra.
Tal vez ésta necesidad de evasión, fue algo adquirido por la cultura. Fue lo que me llegó a golpes, a tierra de fracaso, a haber nacido en la generación de los centros comerciales y el tenerlo todo, sin tener horizonte ni orígen, ni la memoria de los fusilados.
Alguna vez, no lo pude contener, no pude evadirme de nada, no pude huir de la voz de la conciencia y del desgarro, del grito de la injusticia y del asco al capitalismo... y me volví loca, ya no me amparaban las palabras, ya no me sujetaban las líneas de fuga del tiempo en los calendarios de esa sociedad y del supuesto futuro, y salí a la calle en busca de liberar los gritos y la revuelta, justo ahora, porque sólo existe el ahora, creyéndome un invencible don quijote.. y acabé en la comisaría y luego en el manicomio atada en una cama, ciega y rota de drogas psiquiátricas. 
Y ahora cuido mi cordura, reprimiendo mi corazón y mi aullido, no mirando demasiado a los hambrientos, a las guerras y a los crímenes del capital y no ejercer el derecho de la solución directa. La que es uno más uno, es igual a la muerte del rey, y dos más dos son  todos los bancos destruidos, porque la suma del pueblo, es la resta absoluta del capitalismo y sus gobiernos e instituciones del fascismo económico.
Pero me doy un lugar para la fuga y el cerrar los ojos.... e irme con mis arañas de aislamiento. Pero sobretodo reprimiento el Acto que me dicta el corazón. Porque su Acto, se parece a mi muerte y a mi suicidio. Y esto es lo que he adquirido desde niña, a través de la sociedad y de mi experiencia empírica de las detenciones y violencia que recibí por seguir mi corazón y su reclamo.
Todo esto me pone en una rara contradicción. En un problema de conciencia.  Que mezcla mi autismo social y lobos esteparios y piel de arena y ceniza y llamada de la soledad. Con mi sueño y amor de humanidad libre y lucha y revuelta hacia los sueños y la justicia. Mi escritura me la pone en la mesa, como humo y fuga y quimera y farol. Y mi corazón se arde, entre el desgarro de saberse traicionado por mí y desencajado por un mundo al que no supe pertenecer.

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