HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Apretar los dientes. Cambiar el hachís de cajón.
No darle palabra, al pozo. No darle la que él pide. Sacar la lengua, darse la espalda, allanar la morada de las sombras.
No ser el tú a tú, con esa tumba. Porque aún amo el jazz de la tormenta.
Transferir ese grito junto a la goma de borrar y que la mar lo chupe y se lo lleve a su adentro.
Que no vaya a ser en su ser, sino canta. Que se cambie de vagón, cuando duermes 2 botellas de vino, con la frente en la ventana, con la ventana en el cuchillo. 

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