HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ayer escribí en el cuaderno. Mi escritura se ha vuelto un rubor caótico, a veces de materia inerte, a veces de lluvia en la piromanía de tu olvido cortando el cielo de la noche. Ahora siento la necesidad de escribir a puerta cerrada. La relación con el blog, se ha vuelto cubista y desencantada. Pero eso no me preocupa, lo que me preocupa es que la relación con mi escritura, se haya vuelto, líquida y vagabunda. Me preocupa que haya bajado el nivel de exigencia con la palabra y que haya perdido la pasión por la lírica...Tuve hace unos meses una crisis nihilista, o un ataque metafísico, contra el cuerpo y fin de la escritura. Contra la necesidad de hablar. Mezclado con esas experiencias místicas, y el retorno al ateismo. Más el aislamiento social. El andar por ahí hablando con los árboles. El quitarme la cabeza de encima de los hombros y encharcarla en la distancia calzada sobre una estrella. Las visiones alucinatorias. La nostalgia, los procesos depresivos, mezclados con los eufóricos. El desorden endémico del camino roto bajo mis pies. La sensación de que estaba en el final de mi vida y que pronto iba a morir.  Una intolerancia medio violenta y neurótica al civismo y a la ciudad. La pérdida de mi adaptación a los mundos sociales. Las ruinas crecientes de la casa. La sensación de hablar con los muertos. El desasosiego, la muerte de la fe, y la lucha por la vida. El cambiar de opiniones radicales y profundas, al aleteo del crepúsculo entre los cuervos. Todo esto, pasó en pocos meses. Y eso de algún modo hizo que ardieran mis huesos sobre un pututú de invisibilidades.
Creo que escribir ficción y la historia de otro, es lo único que ahora puede ayudarme. Al menos a encontrar la lógica y la fuerza de la lírica, de la belleza, aunque sea sobre lo feo y lo trágico. En mi escritura de andar por casa y por los suelos, la belleza ha ocupado un plano secundario, a veces es un ahorcado en un árbol helado y muerto.... Y eso acaba jodiendo la inteligencia en la escritura. Y también mi monólogo interior. Mi relación con las percepciones, con el sabor de la vida.

El aislamiento, provoca cierta ausencia.. en algunos mecanismos del verbo. Y desde hace ya muchos meses, mi escritura ha perdido el incentivo de un posible alguien al que vaya destinada. Y al haberse quedado sola conmigo, hemos hecho un caos de escombros y de vagabundas, acá abajo.
Por eso he escribir la historia de otro. Escribir el libro que me gustaría leer. Ser yo la puta receptora en el desdoblar del horizonte que calla.

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