HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

adobe y paja
en la punta de ese palo
abre de la tierra desde tu cuerpo
la caligrafía de mi horizonte en armas, desolado del paisaje que se durmió para siempre en tus brazos helados

amontoné palabras en la niebla
para seguir tu paso de sangre
donde el espejo no rompiera esa dádiva de alcohol y carne

pero no hallé sino las ganas del tren en marcharse
cada noche, cien libros quemados en la arruga de tu voz

amontoné pasajes de callejón y de sanatorio
en la letra que manipulaba la punta del bolígrafo
para que nunca leyeras el hambre de mi hueso en la soleedad de tu casa

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