HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Creo que hace como un año, me fui de mochila y tienda de campaña, al mar, con la intención, de amar a desconocidos, caminar de nómadas, mandar al pairo a la escritura, y vivir en lo plural. Vino a verme una amiga y tuvimos una pelea que me hizo desear con buque, el retorno radical a mi soledad... volví a sentir la violencia de los humanos y el asco a las relaciones sociales, cuando no hay comprensión, cuando no fluye el sentimiento ni los ojos pueden ser libres.Y allí empecé a escribir Maraiz con obsesión y a no hablar con ni dios, sólo con las lubinas que nadaban conmigo en aquella playa. Luego de aquello, vinieron bares y alegrías compartidas con otra gente. Yo abusé tanto del exceso de ser y no ser y del alcohol, que se me tronó la chola, y volví con radicalismo a mi soledad.  Y los últimos meses ya no lo recuerdo demasiado.  Sé que tuve ese retorno a la mística de mi "locura", luego me volvió el ateismo por urgencia poética. Y ahora estoy entre un camino que ardió y una pluma de pájaro que arrastra el viento.
Kavka llegó a mi vida el 25 de noviembre, el triste día que murió Fidel. Eso fue un cambio muy importante en mi espíritu. Con Kavka volví a amar el monte... y a salir de mis aislamiento de escritura a puerta cerrada.  Además de un sentimiento constante de amor de perros... que ya no me hizo sentirme sola.
Sé que ahora habito un no-lugar desangrado en el pico de las urracas. Un frente de lejanías que vienen desde mi espalda y desde la palma de mis pies, como un jazz de navaja y cavaremos en la tierra la humedad perdida.

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