HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Creo que lo de K. se quedó tan herido en mí. Por culpa de mi obsesión. Si lo hubiera dejado acabar cuando estaba del todo acabado, no hubiera habido tanto dolor, ni esperpento, ni el poema hubiera entrado tan dentro de la ultratumba para mutar en una cucaracha. Mi metafísica no hubiera ido a conjugar la ecuación en Mercurio y en la rata electro-punk. No me saciaba la muerte.  Me daban arrebatos de amor y alcohol, dentro de círculos viciosos y yo nunca puse mi orgullo, entre él y yo. El amor que le tuve fue tan intenso, tan de otro mundo, que el desamor llegó como una eternidad donde no habría nunca el olvido. Y el dolor de su pérdida, no alcanzaba el hasta aquí, el ya más no podré perder, ya todo se ha ido, hay que ir al barco y a la absenta. Su ausencia se regeneraba cada día... venía en mis ojos, llevándose algo del horizonte y del paso mucho antes que mi pie hiciera tierra.Y cada vez que le enviaba un poema, y fueron demasiadas  veces, y él callaba, frío como nuestra tumba. El agujero se hacía más sangriento. Y el círculo vicioso más vicioso. Y el amor que quería salvar, más imposible, demacrado, ácido y lleno de hiel. Retorcido de espectros con hambre y fusiles. Yo provoqué un punto de no retorno, en mi corazón, al desear tanto a alguien que estaba mucho más lejano que los muertos. No debí haberlo hecho. Lo extremicé tanto sobre un límite de nitroglicerina.... buscando con delirio un verso en el pozo que levitan las pupilas de la enana blanca, un verso con el que poder quedarme y que nunca me saciaba... que me vi obligada a escribir cuando no escribía de él, una metafísica insaciable de desheredados y malditos. Y acá, entre nosotros, ya no hay ningún nos, ni siquiera  el tú y el mí. Permaneció sólo una extraña violencia. Algo abstracto, demasiado profundo e inadmisible para el pensamiento y el sentir, como para poder acabarlo en un poema.

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