HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Cuando estuve en esos prados, sólo había una sombra, a la vera de un chopo, y me senté en la hierba, al lado de unos escarabajos, uno me pareció una especie de rinoceronte o mamut en miniatura,, entre una garrapata y una mantis religiosa, y creí haberlo visto alguna vez, tenía una piel como de madera y de ceniza... Los insectos me provocan una fascinación delirante, un pavor hipnótico, una belleza apasionante y cruel.
Me quedé allí un rato.... mirando el paisaje que se volvió un paraiso perdido y deslumbrante. Y empecé a escuchar una respiración como de un animal. No era la del perro. Era turbadora y hermosa. Pensé que tal vez era una ilusión auditiva, del sonido de los coches al salir del túnel a lo lejos, o alguna otra resonancia que por el espacio y la velocidad y la distancia, formara esa sensación del jadeo de una bestia. Yo sentía que estaba detrás de mí, en el monte que crecía a mis espaldas. Era amenazadora y a la vez muy bella.  Luego anduve correteando por allí cuando el sol se cubrió entre las nubes. 

A veces me ocurre algo sinestésico. Algo muy intenso y descontrolado. Entro en un arrebato febril, una especie de neurosis de pólvora y de tormenta, de síndrome de stendhal por la belleza del verde y su desolación, algo que me pone a flor de cuchillo, de explosión y ya no me sostengo sobre la tierra, ella me expulsa y me zarandea.  Eso me pasa desde siempre, con distinta semántica y expresionismo, por eso alguna vez busqué drogas fuertes o el sexo y noches orgiásticas o peleas y enfrentamientos, como contención y catarsis.  Pero ahora soy demasiado solitaria, y el sexo con un hombre me sabría a zoofilia, a algo sucio para mi alma. Y de las drogas ya no quiero saber casi nada.  Así que me tiré en la hierba y busqué entrar en su vientre, ir hacia el centro de la tierra y dejar mi piel en la luna. Luego caminé rápido. Al cruzar por las cloacas, el túnel daba un frescor de inmundicia y a la vez de algo hermoso.  Me calmé al mirar ese moho verde flotar en la corriente... al buscar alguna rata o un sapo, aunque no vi nada más que esos insectos que les llaman zapateros y algún pez pequeño nadar entre las aguas contaminadas.

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