HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

De la soledad en el spray pintando sobre el muro lo que no dice ya la guillotina en la plaza.
De muro cerrado con calavera. De pared tragando la memoria de los pájaros.
De salto sobre los charcos para no ahogarme de tu nombre en el olvido.
De entro y salgo sola, del monte a la distancia. De mi casa de cucaracha y miel. De matojo de ruina amándote el verde del valle, el verde de botella de vídrio guardándote el alcohol del blues.
Hace ya mucho que no casan los adjetivos, los pronombres son todos viudos buscando un barco que nunca vuelva a tierra.
Y la pena, es una rebanada de pan que se quemó en el tostador. Y se usó de hollinador, en el lienzo de las ciudades destruidas. Pigmento de canto de ciervo al atardecer. 
Y me digo mirándome al espejo, no me hagas caso, no me des importancia ni en la muerte ni en la mar, sal ahí afuera, hay cosas mucho mejores para rebanarse los sesos en el piano y en la luna.  Que no te pese mi cuerpo en tu bolsillo. Que no uses mis cicatrices para buscar putas teorías del hambre. Que no salga ninguna verdad entre tú y yo. Tómala de los perros y los zarzales.  Que no caves tu fosa, usando mis vicios. Que no te llores volcándote en mí. Que el infinito está fuera. Que no seamos barrote y lima. Ni alcohol más ismo. Ni mi porqué y tu travesía. Ni gramática correcta, ni sólo anacoluto.  Que no me uses para justificar la suciedad de tu literatura, ni del chiste del que nadie se ríe, menos nuestra sombra.  Que no sea yo réquiem ni paraiso. Que no sea la espina devorándote el vientre. Que entre nosotras todo lo más un camino hacia el salitre. Y si duele no esperes que yo lo solucione, díselo a la amapola, quítanos ya la palabra y el tiempo, quítanos ya ésta puta cadena de la responsabilidad de ser, qué coño vas a ser mirándome a mí a los ojos y esperando un motivo en ésta celda. Tómalo del cangrejo cuando nada. Desquítate, desquítame, de la angustia de querer salir o entrar, o subir o bajar, o caer inconscientes de vino en la tabla del náufrago.  Que las nubes están mucho más altas y más alta la luna. Que no te quedes conmigo a la hora de volar.

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