HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

El camino abre cáscaras de nube extranjera que ya desapareció en tu bolsillo... echando el disfraz al fuego, y el porqué del pronombre donde ninguno de los dos vuelva a preguntar.
Vamos con medio cuerpo en la muerte, entre sus sirenas de la renuncia, cascajo de mandrágora, ya vi romperse muchas veces el corazón en esa escalera.
Y el otro medio, en la cresta punky de la mar. De vanguardia del fin del mundo, bebiendo todas las botellas de tus labios. Y cuando seamos cadáveres, los puertos estarán entre nuestras costillas y todas las barcas arribarán en tu amor.
De soy mi prehistoria, sin epílogo. Y la evolución jamás acabó en el corte inglés ni entre redes eléctricas.
Fui la apología a mi analfabetismo cuando conocí la jerarquía del dinero ahí afuera ensuciándolo todo, queriéndome un molde, para que me encaje la mierda y cotice a hacienda el quebranto de la ausencia de la guillotina en la plaza.
Yo no sé nada de geografía, nunca me gustó los nombres que otros le pusieron a la tierra sin dueños, ni a los ríos, ni mares o los homicidas paises de la espada y el muro, ni su escudo y bandera, ni la cruz en la tumba.
También desconozco la historia porque me aburría mucho en la escuela cuando me hablaban de reinados y papados, de duqueses, de invasiones y conquistas y ejércitos y países y blabla y no me contaban el amor de la campesina.. su viaje a caballo hacia la muerte o hacia el mar... ni me hablaban del olor que entonces había en las plazas y en los ríos, ni de los árboles extintos.. ni las hierbas para volar, ni del frío, con diez metidos en una habitación y un cadáver, ni de la historia del ahorcado, ni de las palabras escritas en el muro de las prisiones, y el grito del condenado a muerte por robar un cacho de pan duro.... ni de cómo eran esos montes y valles, cuando los caminos sólo eran de tierra, y cómo salía a cazar el oso, y cómo se morían tan jóvenes bajo el cedro... cuando nacieron del vientre del hambre y la miseria....
La única historia que vivirá a fuego cada vez, es la que tratan de asesinar y mienten, la historia de los sin historia.
Yo nunca aprendí nada en la escuela.  Ni siquiera me gustaba la asignatura de literatura, porque en muchas ocasiones había poemas y referencias a libros, que no me avivaban el corazón, sólo el hastío y la náusea.
Y siempre estuve en contra de la sintaxis y la gramática... la arquitectura sobre el cuerpo de los enunciados y los alaridos. Porque las palabras vinieron mucho antes, que los rollos de los intelectuales sobre lo que deben ser las palabras y sus clasificaciones y leyes jerárquicas y de clase..  que matan de aburrimiento a las piedras. Las palabras están aquí desde el primer aullido. Y sobretodo son de los pobres, de los desheredados, de los que no saben escribir.

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