HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

En una semana me iré al mar. Un lugar aislado. Pero espero reconciliarme con la sociabilidad, con mi yo desnudo, sin preguntas metafísicas, sin problemas en el fracaso ni en la fealdad ni en la rareza ni en el puño de fuego sobre la mesa de las palabras borradas. Ser como son los peces y los perros. Ser con alegría la decepción del otro, la del futuro del civismo, la propagación de la mar. 
Volver a ser adaptable al esperpento, sin prejuicios de hoguera, sin prejuicios de mi utopía.  Mirar como miran los animales. No andar a la carga de fusiles. Ni al asco todo el tiempo.  Aunque el asco es inevitable en un país, en un planeta, gobernado por la dictadura económica. El asco es honestidad. Pero necesito un motivo para vivir mucho más profundo que los que me ha enseñado la herida.

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