HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Escribí a tu lado, cartas suicidas, con las que avivamos el fuego, de no poder vestirnos ni de miseria para devolverle al eco de la tiniebla, su hueso y cerrar la ventana.
A veces yo era la mano y tú el bolígrafo.
A veces eramos dos cuervos atados en el orgasmo de la tierra que no quería acogernos.
Allané tu morada, de rodillas, usando tu llanto, como la fortaleza.
Pagué el asalto con tu nada, drenando mi sangre en tus papeles.
No dolimos la desesperanza, porque nacimos devastados por la belleza de la luna.

El dolor fue el colchón que nos dio reposo para seguir tocando el piano.
Ni de tu lado ni del mío.
Ni la ausencia ni el amor.
Ni por nadie ni por todos.

Dormí en el depósito abandonado del agua. allá en el monte.. abrazada con tus muertos.
No se acercó el fin, cuando lo suplicaste lleno de miedo y de whisky. Las palomas de hollín todavía querían tu alma en las pinturas.

No vivimos de prestado. Ni para pedir usamos el verbo. Del dar, sólo fue la vuelta, espalda bañada de opio.  Ayer será otro día. Echa un poco de hierba en el suelo fumado, agita el fuego, no te consueles con el camino que acaba, ni con ese pelo en tu boca, no sucumbas a ningún aquí, baila, todo lo que temes corre por tus venas, tú eres la máquina de escribir, dentro la muerte y la vida, prevarican la trampa del póker que echaremos en las estrellas.

1 comentario:

  1. Mareva, tu forma de escribir siempre me estremece, en todo tema y formato... a menudo cuando te leo callo, porque tengo una sensación de estar invadiendo algo único y privado. Otras veces, como esta vez, pienso que quizá te guste tener alguna prueba de que tus letras llegan a sitios (creo) inesperados.

    Un saludo

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