HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Estos días he estado suicida y abisal. Ayer me animé con ella, cuando subimos al coche, en la luna, había una especie de cagada, medio marrón, negra y verde... e inmensa. Y cuando ella la vio, empezó a decir neuróticamente "mareva quítala, quítala que vomito ay qué vomito" y le daban arcadas y echaba agua y le daba a los parabrisas sin parar y aquello se esparcía más asquerosamente. Y ella no paraba de echar agua. Eso me hizo reír a carcajadas. Creo que alguien echó allí eso. Porque no iba a ser una cigüeña, las cigüeñas han de cagar blanco de nube y esperanza. 

Cuando me quedé sola en el pueblo.. y ya iba a acostarme. Sentí un vacío de penumbra, de cuchillo en el pecho. De miedo abstracto. Y recordé a ese amigo cuando se murió su pareja, y decía "tengo miedo". Y recordé al abuelo cuando murió la abuela y decía "tengo mucho miedo". Y recordé esa canción de Nacho Vegas cuando cantaba algo de que era niño y descubrió que el tiempo no se podía detener y conoció por primera vez el miedo. Y me venían otros recuerdos y bocetos sesgados. Postales ahogadas debajo de la noche con palabras de amor que eran ya indescifrables. Pensé en los refugiados atravesando el desierto. En las historias de torturas y asesinatos que me contó el abuelo. En las niñas violadas. Y todo se hizo mucho más abisal. Y el perro ladraba a vete saber qué. Y yo oía crujidos por el techo y por la casa.  Y me levanté y fui a ducharme. Y luego al sentir suave mi piel y con olor a mandarina. Me acurruqué otra vez en las mantas y ya pude dormir.

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