HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Estoy organizando unas revistas de Tiempo, Ajo Blanco, El Viejo Topo... estaban tiradas de mala manera en la habitación de los trastes. Junto con carpetas y papeles de la universidad de mi madre, oposiciones,  unos libros del Método Silva, panfletos de películas medio clansdestinas en su juventud, cuartillas del marxismo. Yo había entrado allá, para buscar esas esterillas del camping, para hacerle una cama a Kavka para cuando nos vayamos a la mar, me preocupa algo que el perro le muerda los muebles a la señora. Esas esterillas estaban clavadas con puntas haciendo de pared en un estante, las puso allí el abuelo y sus inventivas. Tuve que vaciar la estanteria. Y al leer algunos de esos papeles, tuve una melancolía empática de la melancolía de mi madre. Su letra enviando cartas para encontrar trabajo. Poemas fotocopiados entre las hojas. Panfletos de la CNT. De juventudes antifascistas, de memoria-histórica. Que tal vez cogimos juntas alguna vez, hace ya mucho, al ir a charlas y manifas. Sentí que estaba tan lejos la esperanza de allá. Sobretodo al ver su caligrafía.  También leí un informe de un alumno y los métodos de enseñanza de un colegio privado y liberal, de esa burguesía de izquierdas, un colegio en el que ella trabajó antes de que yo naciera, al lado de la mar en Cantabria..... Al sentir la pasión de ella al escribir sobre una enseñanza individualizada y amorosa hacia el emponderamiento del propio saber del otro. Y al leer el nombre de ese niño, y su rebeldía, su rabia, su agresividad, en esa mirada comprensiva y política de mi madre, tuve un deseo de buscar por google a ese niño y escribirle, sentí mucha simpatía por él...... que tendrá hoy 50 años o vete a saber, tenía un apellido vasco y un nombre muy bello que nunca había oido. Pero luego me olvidé de la idea. Encontré nuevos papeles, con tantas historias y todas como bala rasgando lo inalcanzable. 
Luego anduve cosiendo las esterillas para que fueran más mullidas, hice agujeros a cuchillo y cosí con cuerdas y nudos.

1 comentario:

  1. Tiempo, Ajo Blanco, El Viejo Topo, La Calle, Triunfo, Mundo Obrero, Cuadernos Para el Diálogo... y miles de fanzines y panfletos confeccionados en la clandestinidad, con mucha dedicación y pocos medios. Por un papel se podía ir a la cárcel. Libros, revistas, fanzines y panfletos que, anónimos y sin dueño, pasaban de mano en mano, de casa a casa, de barrio a barrio como auténticos guerrilleros sin fronteras...
    Memoria para cuantos compañeros y compañeras se dejaron la piel y la vida en el empeño. Siempre en la memoria.

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