HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Fue la forma más estúpida de acabar.
Cuando el último trago es una navaja de afeitar incapaz a cortar la cuerda de alpaca entre lienzos y pianos rotos.
Cuando ni lágrima, ni poema, ni el legítimo ni urgente duelo donde desgarrarse a mordiscos la carne que sujetaba las cicatrices. Cuando ni tirarse los tratos ni a la cabeza, ni al río del infierno,  ni a la basura.
Ni la literatura del mármol y la flor. Ni la mentira, ni piadosa, ni de milonga y whisky.
Cuando ni cuenta pendiente en la inmemoria ni en la pobreza.. Ni crimen pasional. Ni punta y martillo. Ni te había amado. Ni el ayer aún nos tiene en sus alas a los pechos de la luna.
Cuando ni por tu culpa por tu gran culpa ni la mía. Ni de dios.
Cuando ni el poso amargo que canta borracho el tango y la pedrada.
Ni tu resurrección llena de espinas en el rostro partido del horizonte.
Ni nunca olvidaré tus ojos hermanos.... como faro en la tiniebla.
Ni tu sudor en mi piel conserva la palabra ahorcada de la lluvia.
Ni te maldigo.
Ni te reconozco en mis ruinas como algo necesario para el olvido ni para el incendio, ni cobrar el seguro, ni dárselo todo a Rastro Reto, ni ir a desintoxicarse, ni de alcohol, ni de dinamita, ni de miseria.

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