HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ha empezado a llover. Hace frío. Hace más frío en la casa que fuera. La casa tiene algún refrigerador perpetuo. En verano es un lujo, dormir bajo las mantas. La casa es fría como esas viejas iglesias, como las cuevas, como los túneles. En invierno siempre está muy fría, y hay que andar con dos abrigos, con guantes, con dos pantalones. Es más fría desde que ellos murieron. Más abandonada, más vacía, desde que yo me encargo de subir y bajar las persianas. Más ruinosa y sucia. Más de nuestro réquiem hablando con los sapos. De la puerta que chirría "y porque no engraso los ejes me llaman abandonao". Del cristal roto que ya nadie sustituirá, si acaso un día pegaré un cartón en la grieta. Del grifo que no echa agua. De los muebles que ha mordido el perro. Del armario que nadie abre. Del timbre que no suena. De la gotera que dibuja la risa de Fransquestein. De saber que los que cuidan la casa y la memoria, están en el mundo de los muertos. "si a mí me gustan que suenen pa que los quiero engrasaos"


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