HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ha venido la tormenta y el chaparrón. La alegría de la naturaleza. Hacía mucho calor.  Se oyen los truenos y esa eclosión que se compaarte en el pecho y en el canto, inefable, lejana de todas las letras de tu cicatriz sobre mi mano.

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