HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hace frío. Tengo un abrigo sobre otro abrigo. Y la ausencia sobre la ausencia.
He sentido cosas donde no vivían los poemas. Eran de tierra apilada entre manos repartiendo injusta y desproporcionadamente el nombre de la muerte.. De golpe seco hacia la nada. De mil distancias en esas tablas de madera que cierran la ventana de la casa a la que nadie vuelve. Si a algo temo de verdad es a perder las canciones, aunque sean las del infierno.

Temo perder mis emociones, el pulso del fuego, las ganas de desgarrarse la boca para decir. Me mata esa sensación de verbo árido, defendiendo la inutilidad del camino y golpeándose las vértebras de humo, en la soledad que todo lo roba.

No poder amar lo que amo, lo que me muero por nombrar. Y escribir éstas putas líneas. No quiero cavar esa tierra. No fadar sombra de ciprés dónde deseo la ola.

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