HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Han sido horas.... de mirar las ramas... de aguardar la lluvia y sentir ese viento cuando se cubre de obóes abandonados. He cocinado garbanzos con acelgas. He limpiado la cocina, que estaba muy sucia, muy de la casa está sólo habitada por amores de muertos. Puse a quemar incienso. Y ahora veo una niña que ha subido un cacho de monte para indicarle a su madre dónde está la gallina en fuga que no quiere entrar al gallinero... Todo es de color verde que busca su amarillo. De distancia que carece de la noción del espacio y del tiempo. De ya he escrito demasiado de mí, de lo que no sabía, de la herida que no cerró porque era la que abría el camino en la búsqueda de la vida. De fugaces rostros en el vagón. Y ese teléfono en una servilleta de bar y ese tachón rojo en el sueño de los ahogados del Sena. Y todo juego... en los negativos de esas fotos, protegiendo esa historia de nosotros y a nosotros de ella. Los grifos no cierran del todo. Hay una cristal con una raja. Carcoma en la escalera. Pintura desteñida de la pared a tu carta. Ya nadie dice "hay que llamar a un fontanero" Esperamos como esperan las ruinas, el monzón que acerque a los colibris.

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