HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hay una hermosa niebla y a la vez el sol ilumina el valle,  en algunos lugares el cielo está azul, por eso la niebla parece una barricada y una isla.
No sé bien qué me ocurre. Es un desgarro abstracto, un adiós a ciertas palabras que me eran importantes, un adiós de golpe seco, de no haré poesía con su ruina. Y ese es el problema que he de evitar. Porque eso es muerte. Es muerte perder las pasiones y acumular la experiencia en una caja de madera enterrada bajo el suelo. Y la única forma que conozco para cambiar su relación de matríz y de fin, es escribir la oscuridad que hay debajo y transformarla.
Tal vez el aislamiento emocional puede ser una tiniebla. La ausencia de la caricia, de una mirada a los ojos entre guitarra y piedra bañada de mar. No quiero cansarme de vivir, no todavía.  La idea del suicidio me parece bien desde una vertiente epicúrica, cuando ha desaparecido el placer, cuando hay una infelicidad física y espiritual que ya no arregla la canción y el baile y el quizás está roto, entonces tomar ese camino, es caminar contra la muerte y contra la prisión. Pero no quiero esa idea, como renuncia ni como cansancio, no la quiero por tristeza ni por nostalgia.
Hoy quiero recobrar las ganas. Amar las hierbas y los pájaros.

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