HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He cogido frío por la noche, me he despertado cubierta sólo por el edredón y con tos de camionero. El tabaco es una mierda, pero cada vez que he intentado dejarlo, he vuelto a fumar más. Fumo la ostia, no sé si porque alguna vez fui yonqui de otros gritos, si porque la angustia de los manicomios y sus bailes de noche servida al puñal y a la flor se quedaron como una absorbente prisa en el vacío de mis manos. Si porque en aquellos lugares fumábamos como si fuera la luna la que entraba dentro, como si así contener cuando los muros arden, la sombra olvidada.  Pero lo que mata nunca es el tabaco... lo que mata es estar vivos.  Y lo que te mata cuando aún late el corazón y se mueven tus pasos, es no luchar por tus sueños y no pelear la libertad.

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