HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado con la historia de Maraiz todo éste rato. Mientras escribía cayó lluvia a chaparrón, luego lo hizo a la velocidad de un réquiem. Y ahora ha cesado. Hallo muchas metonimias autobiográficas que no me eran tan claras cuando las escribí, cuando lo escribí me eran emocionales, inconscientes. Pero ahora las leo más definidas de lo que creía.  No tengo prisa por acabarlo. Dedicarle 2 o 3 horas al día, es suficiente.  Además hay un tiempo diferente en esa clase de escritura, si lo sobrepaso, me agito, me duele la cabeza y ya no escribo bien.  No es como la escritura del blog. Donde escribir a veces es un reposo. Un silbido de vuelta a la cigarra. De contar ovejas en el matadero. O a la nostalgia del rosal borrando tu nombre en la lluvia.
Ya me da igual la poesía. He vivido más de diez años, ansiosa en su insaciable búsqueda.  Me da igual el blog en su aspecto y en sus preguntas, hace ya mucho que no tiene ningún fin. Quiero contar las historias de otros. Estoy cansada de la mía, aunque no puedo evitarla y escribiré todavía miles de tramos. Pero con la diferencia de una enamorada indiferencia firmada de antemano con lo desconocido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario