HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado hablando con la casera, de ese pueblito desperdigado a la vera de la mar. Hemos hablado un montón de historias, medio conversación de lubina y medio de besugo. Yo a veces cuando hablo con señorinas viejas con olor de mar y sabiduria de miles de caminos que no llegan a ninguna parte pero que valen la vida y la canción, me sale una voz de maruja inocente que trata de seducirlas hacia la bondad de los monos. Ella me dijo que como yo le he caido muy bien no nos va a hacer reserva.  Yo le he hecho preguntas como si ella fuera el Trivial de los cangrejos, preguntas sobre cuál es el mejor sitio para nadar si hay marejada, dónde están los pedruscales dónde van los pescadores, si se ven estrellas de mar y pulpos, dónde cae el sol. Ella me ha dado el nombre en gallego de los nombres que le dan a las distintas zonas de los pedruscales, y cuando hablaba yo callé, y me dijo ¿sigues ahí?  y le dije, sí es que lo estoy apuntando todo porque me hace mucha ilusión.  Aunque luego siempre se me olvidan los nombres y sé que no volveré a leer ese papel nunca más.  Ella me dio explicaciones para llegar al pueblo, y yo le decía, ajá, sí, sí, muy bien. Explicaciones que luego se me olvidan, y acábamos llegando tirando pa alante en la carretera y preguntando a los vecinos, pero sólo asimilando el primer mapa de la dirección, porque como nos digan, todo recto la primera a la izquierda, luego si ves una calle que cruza por la plaza tirais a la derecha y ya seguis un kilómetro hasta un bar y bajáis dejando el bar a la izquierda...y ya imposible, nos quedamos con la primera vuelta de la esquina y luego ya volvemos a preguntar. Que hemos quemado muchas neuronas en las fiestas de la medianoche como para andar llevando un mapa encima y cargando la memoria. 
Luego le dije que yo soy de pueblo como las amapolas y que me gusta mucho por eso Mórdomo, ella dijo "Mordomo". Le dije "cuando voy a la ciudad me pongo muy triste con todos esos edificios tan feos, y la mar, sólo la mar devuelve la vida" Y ella dijo "verás que contenta vas a estar aquí"
Y blabla, luego le dije "bueno que ya te estoy mareando, quedamos así, te llamo el día antes" Ella me dijo "no me mareas y blabla" Pero me estaba mareando yo a mí misma.

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