HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado por ahí con Kavka mucho rato. Ahora estoy cansada, tengo sueño. Ha salido el sol. El paisaje está muy hermoso entre el azul y las nubes negras. Siento una vehemencia, un poema que no escribo, que baja sus párpados en una lejanía que soborna mi silencio. Me jode cansarme para escribir, antes tardaba mucho más en cansarme. Me jode sentir el rubor de una historia que ama y dejarla marcharse. Creo que debo empezar a forzar esas grietas, para que permanezca más la voz. Pero ahora quiero dormir, mirando el atardecer.

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