HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He grabado antes... el piso de arriba. Grabé a veces el detalle, a veces la atmósfera. Pero al llegar a esa habitación, mi mirada tras la cámara se enloqueció. La atmósfera me hacía asesinar el detalle. Ya no tenía el cubismo, de eso íntimo en el objeto de la naturaleza muerte, del chillido de parto de la ruina, ya no tenía el sentimiento del ácaro de polvo, todo estaba lleno de arañas. Y tuve un vértigo de pena, de demasiado, todo era demasiado para la polilla que sólo quiere comer un poco de algodón, y era de adiós, de dónde coño está el bidón de gasolina, no ves amor que mis huesos no pueden llegarte, ni rozar tu tumba. 
Creo que he de volver a entrar en esa habitación sabiendo ya lo que pasa, evitaré su pasión rota, un poco. Ahora ya no porque no tiene bombillas y atardece. 
Quiero grabarlo todo como está. No quiero manipular a mi favor ni el poema ni el fango.  Cuando tenga ánimo iré al piso de abajo a grabar. Aunque allí sí que se me rompe.  Hoy grabé tal vez 20 minutos. Y yo quiero sacar unos 4 minutos.

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