HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He ido con el perro a los prados, la hierba estaba tan crecida que me empapé hasta las rodillas todo el pantalón y el peso del agua me lo hacía arrastrar, había agua que hacía burbujas entre los dedos de mis pies. Salí justo cuando cesó la lluvia, y había muchas mariposas y mosquitos. Hoy estuve contenta, porque sí, y corrí con el perro por el campo, tenemos un juego, en el que le tiro un palo y luego yo corro hacia él y él viene corriendo hacia mí y los dos seguimos varios metros de distancia alejándonos el uno del otro y lo volvemos a hacer juntándonos.. y nos cruzamos a mitad de camino sin pararnos. En tan absurdo que es muy divertido.
Luego de atravesar el campo y el perro se metió un rato al río, volvimos por dentro del pueblo. El parque había sido segado, y murieron todas las margaritas y dientes de león que le daban aquella belleza tan mágica y contrastes de pura vida. Era más feo y vulgar, más urbano, más triste. Un reflejo de la sociedad que mata flores para pisar más ligero con suelas de plástico, y si puede echa en todo cemento para que todo sea liso, como las paredes de una prisión. Una gran mierda.
Luego empezaron a caer goterones dispersos y cuando volvió el chaparrón ya estábamos en casa.
Me puse a pelar la verdura y la patata para hacer la comida. Pero los cuchillos apenas cortan y tuve una pelea larga con la calabaza. Tuve un instinto de agarrar un machete y hacerla un puzzle.Y la acabé cortando y pelando de una forma tan rara y cubista que hasta me hizo gracia. Mientras el perro, andaba quitándome las pieles y queriéndo llevarse la calabaza yo le dije "Kavka deja la calabaza que sino ya nos encalabazamos del todo" Y empecé a cantar un rara canción sobre la calabaza  tan estúpida que me dio alegría mientras trataba de cortarla. Luego de que al fin ya quedó todo en la cazuela, me puse a tender la ropa. Y tuve un recuerdo muy hermoso, al mirar por la ventana el chaparros y la yegua y el potrillo... bajo el agua...... una especie de deja vu, de mi infancia, de las lluvias del verano, cuando todo se detenía de alguna manera y jugábamos a peinar y besar a Franquestein. Tuve un recuerdo de mi abuela en las tardes de tormenta del verano, cuando la casa era un buque y era la isla de Robinson.

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