HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He ido a la tienda, a por bolígrafos bic-negro.  Se me estaba acabando el último. No me gusta escribir nada más que con el negro y me he acostumbrado a su grosor entre mis dedos, a la dureza de su tinta, a la manera con la que presionar y deslizar la punta. Por eso no me gusta usar otros bolis, ni rotuladores, ni plumas.  Son baratos, los hay en casi cualquier sitio, duran bastante más que otros... y sólo de vez en cuando, dentro del bolso, o si se quedan al sol, se explosionan y su tinta se rebasa y se jode el bolígrafo. A veces se quedan fríos y no escriben, pero con pasarle un mechero, se arregla. 
He echado lotería porque hacía meses que no echaba, le dije ¿hoy es martes no?, me dijo que era lunes. A veces se me olvida hasta el siglo en el que estamos. He comprado también comida para los gatos callejeros, pan, 6 cervezas, tabaco para una semana y papel de liar, mandarinas y celo. He perdido un billete de 5 euros. Hoy estaba despistada... Me dio algo de pena, pero pensé que a lo mejor lo encuentra alguien que lo necesita y eso le alegra el día.  Como no llevé monedero, al sacar y meter, el dinero, los boletos de la bonoloto, el tabaco, blabla se cayó. Tenía en los bolsillos de la chaqueta, las galletitas del perro,  hojarascas y soplos de otoño perdido.  A veces no estoy en éste planeta. A veces oigo cantar al gallo, y me baña la mar el suicidio de los calendarios, del petit comité con tus muertos, con tu guitarra, con el vino viejo soplando en los tejados.

No hay comentarios:

Publicar un comentario